26. 10. 2026
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En la cultura vietnamita, el trabajo se percibe como una parte natural e inseparable de la vida. Muchos vietnamitas pasan largas horas en el empleo, a menudo seis días a la semana y, a veces, más. Sin embargo, su ritmo diario difiere notablemente del europeo. Mientras que el europeo suele pasar horas desplazándose a la oficina y de vuelta, la vida laboral vietnamita se desarrolla en estrecha conexión con el hogar y la familia.
Cercanía entre el trabajo y el hogar
Una de las diferencias más destacadas es la distancia entre el lugar de trabajo y el hogar. En Vietnam es común que las personas vivan muy cerca de su lugar de trabajo o incluso trabajen directamente desde casa. Los negocios familiares, las pequeñas tiendas, los talleres o los restaurantes suelen estar en la planta baja de la casa, mientras que la familia vive en el piso superior. Este modelo ahorra tiempo que, de otro modo, se perdería en el desplazamiento al trabajo.
Gracias a que se elimina el largo desplazamiento, los vietnamitas ganan horas valiosas. Pueden dedicar estas horas a la familia, al descanso o a las tareas del hogar sin tener que sacrificar el rendimiento laboral.
La familia y las tareas del hogar en el centro de atención
La sociedad vietnamita hace un fuerte hincapié en la familia y la cohesión intergeneracional. Los abuelos, los padres y los hijos suelen vivir bajo un mismo techo o muy cerca. Gracias a que el trabajo está tan cerca de casa, las personas pueden alternar fácilmente durante el día entre las tareas laborales y el cuidado del hogar.
- Pueden cuidar de los niños o de los padres mayores durante las pausas.
- Tienen la posibilidad de cocinar comida fresca para toda la familia.
- Resuelven rápidamente situaciones inesperadas, como la visita de un técnico o recoger a un niño de la escuela.
- Mantienen un contacto constante con sus seres queridos, lo que fortalece los lazos familiares.
Sin embargo, esta cercanía no significa una menor dedicación al trabajo. Al contrario: los vietnamitas son conocidos por su laboriosidad y su disposición a trabajar horas extraordinariamente largas. La diferencia radica en que su tiempo no se divide en bloques estrictamente separados de "trabajo" y "vida privada". Las transiciones son fluidas y naturales.
Contraste con el modelo europeo
En Europa es habitual que las personas pasen dos o más horas al día desplazándose al trabajo y de vuelta. Nadie les paga por esas horas, por lo que es tiempo perdido, ya que no pueden dedicarlo ni al trabajo ni a la familia. Además, el desplazamiento al trabajo les supone costes adicionales de transporte. El modelo vietnamita demuestra que otra organización es posible. Cuando el trabajo forma parte del hogar o se encuentra a poca distancia a pie, la persona gana tiempo que puede invertir en relaciones y obligaciones cotidianas.
"El tiempo pasado en el camino es tiempo que nunca volverá. La cercanía entre el trabajo y el hogar es una ventaja que muchos vietnamitas ni siquiera perciben: simplemente viven así."
Ventajas que merecen reflexión
El modo de vida vietnamita no es perfecto y también plantea desafíos, como la difícil separación entre el trabajo y el tiempo libre o el espacio limitado para la intimidad. Aun así, ofrece inspiración. Demuestra que las largas horas de trabajo no tienen por qué significar necesariamente una separación de la familia. Si el trabajo se organiza de manera que esté cerca del hogar, las personas pueden mantenerse en contacto con sus seres queridos, cumplir con las tareas domésticas y, al mismo tiempo, mantener un alto rendimiento laboral. De hecho, los vietnamitas funcionan automáticamente en régimen de
home office o teletrabajo.
Para los europeos que pasan horas diarias en atascos, este enfoque puede ser un estímulo para la reflexión. No es necesario cambiarlo todo de un día para otro, pero quizá merezca la pena buscar formas de acortar la distancia entre el trabajo y el hogar, y ganar así más tiempo para lo que realmente importa.